inseguridad

Todos luchamos con nuestras inseguridades, no hay persona que esté libre de eso, aunque no todos tenemos las mismas inseguridades, todos tenemos más de alguna inseguridad con la que peleamos y buscamos deshacernos de ella, pero buscamos quitarla de nuestra vida atacándola a ella como tal y la inseguridad no es en sí misma, no es una causa, no es la raíz; la inseguridad es una consecuencia. Buscamos matar una inseguridad como queriendo matar un árbol al que solo le quitamos una rama y el árbol sigue vivo. La inseguridad es la consecuencia de no vernos a nosotros mismos, de no valorarnos, de no amarnos.

Existen muchas razones por las cuales nos sentimos inseguros, a veces nos sentimos inseguros al ser rechazados, al perder a una persona o algo que era valioso para nosotros, nos sentimos inseguros al fracasar en algo o al creer que vamos a fracasar, nos sentimos inseguros por nuestros defectos, nos sentimos inseguros porque no creemos que seamos suficientes, nos sentimos inseguros porque pensamos que no tenemos la capacidad para hacer algo, nos sentimos inseguros después de haber sido heridos, abusados o causa de algún trauma. Hay muchas razones que provocan inseguridades en nuestra vida, pero las inseguridades tienen que ver con la forma en que nos vemos a nosotros mismos y no con las circunstancias que vivimos o con lo que realmente somos.

Tu inseguridad no proviene de lo que tú eres, proviene de lo que tú quisieras ser al ver a otros y al compararte con ellos ves que no tienes lo que ellos tienen, de querer ser como alguien más, de querer ser como alguien que no eres tú. Tu inseguridad es, más bien, una especie de seguridad en lo que no eres. Crees que no eres lo suficiente, que no tienes las capacidades, el talento, la personalidad que otros tienen y te sientes inseguro de ti mismo, pero esa inseguridad que sientes no es a causa de lo que tú verdaderamente eres, sino a causa de lo que tú no eres y quisieras ser. No te hace temblar lo que eres, sino lo que no puedes ser, te hace temblar lo que otros son, te hace temblar lo que intentas ser y no puedes ser, te hace temblar una mentira. Tu inseguridad no revela que no eres suficiente, que no tienes el talento, las habilidades, la personalidad; tu inseguridad revela que ignoras lo que tú eres, tu inseguridad revela lo lejos que estás de ti mismo, tu inseguridad revela que no te has visto. Tu inseguridad es la evidencia de que vives mirando hacia el mundo y no hacia tu ser.

Una persona insegura siempre vive intentando ser alguien más para sentirse parte de otros y no ser rechazado, una persona insegura rechaza su propio ser y busca de forma agónica ser alguien más para llenar ese vacío de sí mismo. Una persona insegura es muchas personas y no es ninguna. En la inseguridad hay falsedad, una persona insegura no es auténtica, no es ella misma, siempre está creando una máscara para otros, para cada situación, para verse bien, para ser aceptado, para ser aplaudido. Una persona insegura no es honesta consigo misma y no puede serlo con otras, se engaña a sí misma. Una persona insegura no soporta las críticas, porque cada crítica confirma lo malo que ella piensa de sí misma.

Una persona insegura es adicta al aplauso, a los cumplidos, a los elogios. Una persona insegura es capaz de venderse y destruirse con tal de conseguir que otros le digan que es bella. Una persona insegura busca atención ajena, busca aprobación de otros y es porque no tiene la atención propia. Una persona insegura siempre piensa en lo que otros piensan de ella, en lo que piensa su pareja, sus amigos, su familia, incluso en lo que piensa la gente que no la conoce y solo piensa en los demás porque quiere complacerlos, agradarlos, y quiere hacerlo para que no la rechacen, para sentirse bien consigo misma.

Una persona insegura se victimiza, una persona insegura se culpa, una persona insegura es posesiva, una persona insegura es controladora, una persona insegura es celosa, una persona insegura se apega. Una persona insegura se aferra a lo que le da cierta seguridad y al aferrarse destruye eso a lo que se aferra. Una persona insegura se vuelve adicta a todo lo que le da seguridad, pero es una seguridad falsa, pues es dependiente y todo lo que depende de otros, no nos pertenece. La seguridad solo puede venir de uno mismo. Una persona insegura no puede ser amada y tampoco amar, pues no se ama a sí misma, no se conoce, no se mira.

Una persona insegura desconfía de otros, es por eso que cuando eres una persona insegura, todas tus relaciones se tratan de controlar a la otra persona, pero es solo por tu propia incapacidad para controlarte a ti.

Una persona insegura es conformista, es una persona que se conforma con la mediocridad que su inseguridad le dicta vivir, y esa conformidad puede ser en sus relaciones; muchas personas se conforman con ciertas relaciones destructivas porque son inseguras, porque creen que tener esa relación, aunque les haga daño, es mejor que no tener nada, pues piensan que no tener nada es sinónimo de no ser nada. En la inseguridad hay mucha dependencia.

Una persona insegura vive por debajo de sus capacidades, vive por debajo de sí mismo, vive por debajo de lo que ella es. Una persona insegura vive de acuerdo a lo que otros quieren y no de acuerdo a lo que ella quiere. Una persona insegura no vive su vida, vive una mentira; la mentira que ha creído de sí mismo. Una persona insegura no tiene paz, vive en guerra consigo misma.

Hay personas que buscan su seguridad en las cosas materiales, pero la búsqueda de seguridad a través de las cosas solo evidencia la ausencia de valor que tenemos para nosotros mismos.  Al tener esas cosas que nosotros creemos que nos darán seguridad, nos sentimos peor y buscamos siempre tener más y nos damos cuenta de que tener nunca es suficiente; nada sacia, nada llena, pero es tan solo por la ausencia de uno mismo en la propia vida. Estamos tratando de llenar con mentiras lo que solo se llena con verdades.

Tu inseguridad es la forma en que te ves, es la manera en que ves lo que no eres, la forma de ver la imagen falsa que tú has creado de ti por estar viendo al mundo. Tú debes comprender que no necesitas ser alguien más, que lo que eres es suficiente y es cierto que muchas personas te van a rechazar, pero es mejor ser rechazado por la verdad que por la mentira. Las personas que te rechacen por ser tú son las personas que no te merecen. Tú no necesitas tener lo que otros tienen para sentirte bien contigo mismo, tú necesitas sentirte bien contigo mismo para no necesitar tener lo que otros tienen y así conseguir lo que es para ti. Tú no necesitas tener la personalidad o el talento de alguien más, lo que tú necesitas es lo que está en ti. Tú no necesitas agradar a nadie, solo debes agradarte a ti. Deja de pensar en lo malo que otros puedan pensar de ti, suficiente ha sido con lo malo que tú has pensado de ti y las personas que realmente piensan, no pensarán mal de ti. Si alguien piensa mal de ti, no necesitas a esa persona en tu vida y lo que piensa de ti es más lo que ella es que lo que tú eres. Fracasar no define lo que tú eres, lo que haces con eso sí. Deja de compararte con los demás, tú no eres ellos, ellos no son tú, y solo te comparas con todos cuando te sientes inferior a todos. No puedes controlar todo, no puedes controlar lo que te pasa ni a las personas y a veces ni a ti mismo, solo puedes controlar la manera en que enfrentas lo incontrolable.

Deja de mirar el mundo y mírate a ti, estás lleno de luz.

amor propio II

La mayoría de cosas que solemos asociar al amor propio tienen que ver con el cuerpo y el amor propio va más allá del cuerpo; el amor propio no se trata de tu cuerpo, sino de lo que tú eres, pues tú no eres tu cuerpo, tu cuerpo es tuyo, lo tienes, pero tu verdad no está en él. Imagina que una persona te ame solo por tu cuerpo y no por lo que eres, sería destructivo, creerías que es un abuso, sabrías que en realidad no te ama y no se lo permitirías. Tú deseas que te amen por lo que eres, no por lo que tienes, pero a ti no te amas por lo que eres, sino por lo que ves en ti, por la forma, por lo tangible. Esto no significa que no debes amar tu cuerpo, debes hacerlo, pero no debes basar lo que eres en tu cuerpo ni limitar tu amor solo a tu cuerpo. Estás tratando de amar lo que tú no quieres que otros amen de ti. Piensas que las personas no aman lo que tú realmente eres, pero es porque tú no amas lo que realmente eres. Aunque ellas quieran amar lo que tú eres, hay algo que impide que ese amor llegue a ti y es el amor que tienes por ti. El amor propio no se reduce solamente a lo que recibes de ti mismo, sino que también se expande a lo que tú eres capaz de recibir de otros. Si no eres capaz de amarte, tampoco podrás recibir el amor que otros te den y no podrás amar a otros. Los demás podrán poner perlas en tus manos y tú las verás como si fuesen objetos sin valor y las tratarás como tal, pero no es porque lo sean, es porque tú no eres capaz de verlo y no eres capaz porque estás limitado por la forma en que te ves a ti, por el amor que te das.  Las personas amarán lo que tú ames de ti. Si tú amas lo superficial, las personas amarán lo superficial en ti. Solo cuando ames tu esencia, las personas amarán tu esencia. Lo que tú amas de ti condiciona lo que otros aman de ti.

No es que no te ames, es que estás intentando amar a una persona que no eres tú, estás intentando amar a la persona que tu miedo te dice que deberías ser, y eso imposibilita tu amor propio, pues estás amando una mentira y el amor es la verdad y la verdad solo acepta la verdad. Si crees que no puedes amarte, tal vez sea porque estás intentando amar a la persona que tú crees que eres y no a la persona que tú verdaderamente eres.

No existe amor propio sin conocimiento del propio ser, el amor propio es conocimiento de uno mismo. El amor propio es ser conscientes de nosotros mismos, cuando somos conscientes de nosotros, podemos hacer vibrar lo que somos; valorarlo, protegerlo, amplificarlo y compartirlo. Si no te conoces a ti mismo, no conoces a nadie. El conocimiento de ti mismo es el conocimiento de los demás. Si bien es cierto que, nunca en toda la vida terminaremos de conocernos, el amor nos permite conocernos. No podemos respetar, cuidar y valorar lo que no conocemos.

El amor propio no solo tiene que ver contigo, tiene que ver con la forma en que amas a otros. Si quieres saber cómo te amas, mira la forma en que amas a otros. Si quieres saber cómo se ama una persona a sí misma, mira la forma en que esa persona ama a los demás. Y si quieres descubrir la manera en que una persona podría amarte, fíjate en la forma en que se ama a sí misma, pues lo que se da a sí misma es lo que te dará a ti.

La forma en que te amas es la forma en que aceptas que otros te amen. Tal vez el problema y lo dañino no está en el amor que recibes de los demás, sino en el amor que recibes de ti mismo. La prueba de que realmente nos aman es que, cuando nos aman, nosotros nos amamos mejor, pero para lograr amarnos mejor al lado de alguien, es necesario que antes nos amemos bien sin alguien.

Tienes que ser consciente de que todo lo que te rodea influye en la forma en que te ves a ti mismo y en tu forma de amarte, y solamente cuando seas consciente de eso, podrás seleccionar las cosas de las cuales rodearte y alimentarte. La música, las películas, los libros, el arte; todo lo que ves y escuchas está alimentándote. Las personas de las que te rodeas están alimentando tu amor hacia ti o impidiendo tu amor hacia ti, muchas veces tus propios amigos te impiden amarte, incluso tu propia familia te puede impedir amarte, y tal vez no puedes deshacerte de algunas personas, pero puedes cambiar tu forma de relacionarte con ellas. Tu pareja puede impedir amarte y eso evidenciaría que no te ama verdaderamente y, sobre todo, tú mismo te impides amarte.

Muchas veces tenemos que dejar lo que amamos para lograr amarnos.

talento

 

Miramos personas con capacidades extraordinarias para realizar alguna actividad en la vida y nos sorprende, nos parece que esas personas nacieron con algo que nosotros no, se nos hace imposible creer que nosotros tengamos eso extraordinario como para hacer algo de la forma en que ellas lo hacen. Hay quienes creen que solo unos cuantos tienen talento, que no todo el mundo fue privilegiado de esa manera, pero esto es porque intentan limitar la cantidad de los talentos de acuerdo a las personas de las cuales más escuchan o ven, asumen que solo los talentos visibles o populares existen y no ven más allá, por lo que al verse a sí mismas es posible que vean que carecen de talentos, pero solo es porque creen que no hay muchos talentos y que no son para todas las personas. Las personas creen que todo se trata de talento, pero ¿se trata de talento? No lo creo, aunque el talento es importante. Todos tenemos talentos, pero lo que importa no son los talentos que tengamos, sino lo que hagamos con ellos y la forma en que lo hagamos.

Uno de los problemas a los que más enfrentamos es la lucha entre lo que queremos hacer y lo que realmente podemos hacer, muchas personas ignoran lo que pueden hacer por estar luchando por hacer algo que no pueden hacer. Debemos ser realistas con nosotros mismos y dejar de engañarnos, el hecho de que yo quiera hacer algo no significa que pueda hacerlo. Muchas de las cosas que queremos hacer provienen de nuestros temores, de nuestra lucha por ser alguien en la vida, porque pensamos que hacer nos hará ser alguien y funciona al revés, ser nos permite hacer y hacer de forma extraordinaria. Es muy fácil saber si lo que estás haciendo es lo tuyo o es solo lo que quieres hacer: si te sale de forma natural, si no lo fuerzas, si fluyes al hacerlo, si te sientes tú mismo al hacerlo, si puedes admirarte, apreciarte y amarte más al hacerlo, si puedes descubrirte al hacerlo, si puedes verte con mejores ojos, si cada vez crees que lo haces mejor; estás haciendo lo tuyo. Si tienes que forzarlo, si te frustra, si te hace odiarte, si cada vez que lo haces terminas haciéndote daño, si te hace sentir pequeño o inútil, si no puedes verte mejor, tal vez estás intentando hacer algo que no es lo tuyo.

La fama no te da talento, el reconocimiento y los premios no te dan talento, así que no te preocupes por eso. Los talentos no se reducen a lo visible, popular o común, muchos talentos son invisibles ante la mayoría y los talentos tampoco se reducen a lo artístico. Tú puedes tener talento para cocinar, para construir, para plantar jardines, para alegrar a otros y para todo lo que te puedas imaginar y no menosprecies ningún talento tan solo porque no es como el de otros.

El talento funciona de acuerdo a lo que somos y lo que somos es único, imposible de imitar o duplicar, es por esta razón que, aunque tengas talento para hacer música, la música que tú hagas jamás será igual a la de otros, pero para llegar a eso tienes que escucharte a ti mismo y crear con tu propia voz y no con la voz que escuchas de otros.  Puedes ver a John Mayer haciendo música y a Bob Dylan, y aunque ambos hacen música, cada uno la hace a su manera, es imposible de creer que hacen lo mismo. Ellos son reconocidos por hacer lo que solo ellos pueden hacer de esa forma, porque lo que hacen lleva la esencia de su ser, por su autenticidad. Si todos los que hacen música, hicieran la misma música, a nadie le importaría y nadie creería que tienen algún talento extraordinario, esto significa que lo extraordinario no está en el talento, sino en la persona que lo tiene. Lo extraordinario está en lo que una persona es y en lo que decide hacer con lo que tiene.

No se trata de talento, se trata de lo que haces con él. Se trata de constancia, disciplina, sacrificio, esfuerzo, entrega, aprendizaje.  El talento es una piedra que necesita ser esculpida, el talento en sí mismo no es nada, no vale nada, no hace nada; el talento no tiene vida propia.

No se trata de talento, se trata de entregar tus días y tus noches, tus vacaciones, tus días tranquilos, tus días caóticos; todo por arder, no hay forma de esperar, no se puede dejar para después. Se trata de entregar tu cabeza, tu alma, tu corazón, tu pellejo, tu corazón, tus huesos, tu tiempo, tu vida, tus ojos. Se trata de entregar todo de ti por hacer arder tu talento, por hacerte arder a ti. El talento no te dará nada, tú te darás todo si sabes qué hacer con él.

Se trata de lanzarte al fuego y resistir, resistir al fuego, resistir a otros, resistir a ti mismo; nadie te lo impedirá tanto como tú. Se trata de luchar, de mantenerse caminando sin importar que pierdas la cabeza, los pies, todo de ti. El talento es más trabajo que talento.

El talento te da alas, pero solo el trabajo te hará volar.

amor propio I

Se habla mucho actualmente del amor propio, pero de una forma superficial y romántica. El amor propio, como todo amor, tiene que ver más con la verdad, con la realidad, que con la fantasía. El amor propio no es algo sentimental y cabe aclarar que, amar no es sentir, por lo que el amor propio no se trata de lo que sientes por ti, sino de lo que eres contigo.

Cuando amas a una persona, no la amas porque es perfecta, la amas a pesar de sus imperfecciones y es justamente esa la razón por la que amamos, amamos porque algo es imperfecto, solo lo imperfecto necesita ser amado; lo que es perfecto no necesita ser amado, pues el amor es la construcción y no puedes construir algo que no necesita ser construido. El amor propio también funciona de esa manera, el amor propio no es la ausencia de imperfecciones, es saber vivir con ellas sin hacernos daño y al hacerlo, no solo evitamos hacernos daño, nos hacemos bien, un bien que nos hace crecer. La mayoría de personas utiliza sus defectos, errores o imperfecciones para hacerse daño, como si sus defectos en sí mismos no fuesen suficientes. Ya no son sus defectos o errores los que les hacen daño, son ellas quienes se hacen daño a través de ellos y los culpan porque no son conscientes de sí mismas.

El amor propio no es la propagación ni celebración de las imperfecciones y tampoco ver los defectos, errores e imperfecciones como algo digno de abrazar, aplaudir o alabar, las cosas son lo que son y no van a dejar de serlo solo porque las aceptas. Un defecto sigue siendo defecto aunque lo ames, lo que sucederá al amarte es que ese defecto dejará de controlarte y de hacerte daño, lo tendrás tú, pero él no te tendrá a ti. Cuando celebramos los defectos solo evidenciamos que no logramos amarnos todavía, estamos intentando hacerlo y la celebración es una forma de ocultar nuestra incapacidad para amarnos.

Las personas esperan a ser lo que ellas quieren para empezar a amarse, pero así no funciona, eso crea una agonía y un odio hacia uno mismo terrible y catastrófico. No debes esperar a ser lo que quieres para empezar a amarte, porque tal vez eso que quieres ser proviene de tu miedo y no de tu luz, tal vez eso que buscas ser para lograr amarte no es lo que debes ser ni es lo que llegarás a ser, por eso no puedes esperar a ser eso para empezar a amarte. No debes amar lo que serás, debes amar lo que eres, porque lo que eres dará vida a lo que serás y si no lo puedes amar, si lo rechazas, también rechazas lo que podrías ser, estás impidiendo que crezca en ti lo que eres.

El amor propio no es conformismo, uno debe cambiar lo que es posible cambiar, pero cambiarlo sin destruirse ni quitarse la paz, eso no significa que no necesite esfuerzo, el amor requiere esfuerzo.

Muchos utilizan un aparente amor propio para menospreciar a otros y destruirlos, haciendo creer que lo hacen porque se aman y están protegiendo lo que son, pero el amor propio no tiene nada que ver con destruir a otros, sino con no destruirnos a nosotros. El amor propio no es ver a los demás con menor valor, es verse a uno mismo en el valor justo. El amor propio genera amor, no rechazo ni odio. El amor propio solo te puede llevar a amar a otros, no a destruirlos.

El mundo ha mutilado nuestra capacidad de amarnos a nosotros mismos y nos ha hecho creer que amarse es el peor de los pecados, pero el peor de los pecados es no amarse. La gente ve muy normal si te odias a ti mismo, si expresas desagrado hacia ti, te menosprecias y te haces daño, pero si te aplaudes, te celebras y te admiras, se asombran y creen que eres una persona orgullosa, vanidosa y egoísta. Te ven como alguien enfermo, pero no logran ver que los enfermos son ellos al no poderse abrazar a sí mismos, al no poderse amar, al no poder encontrar en ellos algo digno de aplaudir. Ellos son los rotos.

quiero

Quiero que te encuentres y que no puedas escapar de ti. Quiero que bailes con tu música incluso cuando no puedas escucharla, quiero que nunca dejes de bailar, que bailes por encima de lo que sientes, de lo que piensas, de lo que ves, de lo que escuchas. Que bailes, no porque haya música, sino porque la música eres tú. Quiero que te abraces fuerte hasta asfixiar tus miedos y que mueran de hambre, que no dependas del miedo para vivir y ser tú, que, aunque tengas miedo, lo hagas. Que seas fiel a ti sin importar lo que pase o lo que no pase, que te quedes a tu lado sin importar cuantos se vayan de tu lado, que veas que mereces todo, que eres más que lo que te sucede, que eres más que lo que recibes, que eres más que lo que te hacen. Quiero que te entregues a lo que arde en ti y salpiques chispas de fuego en todo el mundo, que las personas sientan tu fuego, que la gente vibre al tocarte, al verte, al escucharte. Quiero que escuches tu alma y te ensordezcas a lo que no eres tú, quiero que cantes tu canción. Quiero que seas consciente de que eres muchísimo más de lo que tú eres capaz de ver, que solo puedes tocar una gota de ti y que eres un océano. Quiero que entiendas que fallar está bien, que lo que no está bien es no intentarlo o dejar de intentarlo porque fallas, un error no evidencia que no sirves para algo, un fracaso no significa que tú eres un fracasado. Solo quien nunca camina, no se cae en sus primeros pasos; si te caes es porque estás caminando y estás caminando como nadie lo ha hecho. Quiero que comprendas que llorar no es ser débil, ser débil es no llorar; llora todo lo que necesites sin miedo, llora como si estuvieras riendo, deja que tus lágrimas te liberen. Quiero que entiendas que ser fuerte no es ser siempre fuerte, ser fuerte es poder ser débil sin temor, poder caer con libertad. Quiero que sepas que no te hace falta nada para ser lo que eres, que ya está en ti todo lo que necesitas para ser lo que eres, solo es cuestión de que te liberes de tus miedos y lo encuentres; no necesitas lo que otros tienen, eres suficiente para ti y para lo que debes ser. Quiero que toques el amor dentro de ti y que al tocarlo te haga vibrar, y que luego toques a otros para hacerlos vibrar con tu amor, que veas que estás lleno de amor, que esa es tu luz, tu esencia, tu verdad. Quiero que te aplaudas si haces algo hermoso y que no te condenes se cometes un error. Quiero que te perdones por lo que te has hecho y por lo que otros te han hecho. Quiero que luches por lo que sueñas, pero antes de eso, que sueñes. Quiero que no te des por vencido, que no te quedes en donde caes, que vayas a donde perteneces, que vayas a donde sueñas, porque perteneces a donde sueñas. Quiero comprendas que lo que ahora vives no es lo que vivirás siempre, que todo cambia, que tú cambias y que, aunque tú veas que todo sigue igual, tú ya no eres el mismo y eso es suficiente para romper la monotonía. Quiero que seas fiel a lo que eres y no a tu dolor, que seas fiel a tu luz y no a tu oscuridad, que seas fiel a tu música y no a tu ruido, que seas fiel a la esperanza que llevas dentro y no a la destrucción. Quiero que encuentres tu camino y camines en él, aunque te quedes sin piernas, sin manos, sin cabeza, sin cuerpo; que no te detengas ni por ti ni por otros. Quiero que seas libre de tu pasado, que no configures tu ser de acuerdo a lo que has vivido, que configures tu ser de acuerdo a lo que quieres vivir, de acuerdo a lo que canta en tu alma. Quiero que no te conformes, que siempre busques más, que te mantengas vivo, despierto, que busques lo imposible. Quiero que encuentres paz en medio de la guerra y que encuentres flores en tus desiertos, que no dejes de ver la belleza. Quiero para ti todo lo que sé que tú puedes darte.

celos

Dentro de las muchas cosas que no son amor y que confundimos con él, los celos son una de ellas.  Los celos no son amor, los celos son la evidencia de que no amamos, de que amamos desde nuestro miedo, del miedo que tenemos a perder algo que ni siquiera es nuestro. Por mucho que quieras enmascarar los celos como algo hermoso y como un gesto de pertenencia, tarde o temprano verás que no es así. Los celos siempre son miedo y quien tiene miedo a perder, no ama, pues toda su atención está en su miedo a perder lo que ama y no tanto en lo que ama, y en algún momento eso destruirá a la persona que dice amar.

Los celos son miedo a perder algo que no nos pertenece, es una forma de evidenciar que estamos aferrados a lo que decimos amar, intentamos poseerlo y todo lo que poseemos lo destruimos y nos destruye, porque en la posesión no hay libertad y si no hay libertad, tampoco hay amor. Los celos son posesión, no amor. Cuando poseemos a una persona, la sacamos de sí misma, la arrancamos de su propia vida y la intentamos plantar en nosotros, lo cual hará que tarde o temprano esa persona muera a lo que era, deje la belleza de ser ella misma, abandone su naturaleza y se convierta en algo que no es y en algo que ni nosotros podemos amar, pues nosotros quisimos amar a la persona que conocimos antes de que fuese nuestra y no a la persona que hemos hecho de ella y por esa misma razón también nos destruye poseer a una persona.

Cuando sacamos a una persona de sí misma, deja de ser lo que a nosotros nos atrajo, pero nuestro miedo nos lleva a querer poseerla, pensando que al hacerlo tendremos con nosotros esa belleza que nos atrajo, creyendo que esa belleza será nuestra, pero la realidad es que esa belleza depende de lo que esa persona es y de lo que esa persona es en libertad, sin depender de nosotros, por lo que solo podemos disfrutar de la belleza de esa persona sin poseerla, al poseerla dejamos de disfrutarla y nos convertimos en esclavos de lo que creemos poseer. De alguna manera, lo que poseemos, nos posee.

 Las personas tienen vida y son hermosas cuando están plantadas en sí mismas y no en nosotros. Cuando las arrancamos de sí, las convertimos en objetos, en algo sin vida, en algo que no se puede amar. Es como si arrancaras una flor del jardín, te la llevas a casa pensando que llevas la belleza de esa flor contigo y es tuya esa belleza, pero lo cierto es que solo te llevaste la forma de la belleza, la auténtica belleza de esa flor se quedó en el jardín, está en sus raíces, en lo que la mantiene con vida. Tú no te llevaste la vida, mataste la vida para llevarte un objeto. La única forma de disfrutar esa belleza y que nunca muera, es regar ese jardín para que pueda crecer y florecer siempre en sí mismo y es justamente eso lo que debes hacer con las personas: regarlas para que crezcan y sigan siendo lo que son, y no arrancarlas para tener su belleza, pues su belleza no está en ti, sino en ellas mismas.

Cuando poseemos a una persona, generalmente es porque no nos poseemos a nosotros mismos. Es nuestra ausencia de ser la que nos lleva a buscar que alguien sea para nosotros. Los celos tienen que ver con la ausencia de lo que somos y no con lo que somos, los celos están llenos de desconfianza, de inseguridad, de miedos, y no hacia la otra persona, sino hacia nosotros mismos. Nosotros pensamos que es hacia la otra persona y lo que en realidad sucede es que lo proyectamos en la otra persona, pero está en nosotros. No desconfiamos de la otra persona, desconfiamos de nosotros mismos y le hacemos pagar a la otra persona. Los celos están llenos de sentimientos de inferioridad, de baja autoestima, de desvalorización. Tenemos miedo de perder a esa persona porque no la amamos a ella ni a nosotros, solamente estamos aferrados a ella y es porque no estamos aferrados a nosotros mismos. Los celos no son amor, los celos impiden el amor.

perdón

Hay personas que dicen “voy a perdonar cuando sienta que deba hacerlo”, y lo más probable es que nunca lo sientan, pues el perdón no tiene nada que ver con lo que se siente, sino con lo que se es. Tal vez esas personas esperan sanarse para poder perdonar, pero no se dan cuenta de que se perdona justamente para sanar, eso no significa que se sane inmediatamente, pero desde el momento en que se hace, se empieza a sanar.

El perdón probablemente sea una de los actos más difíciles y tal vez es porque en el perdón se pone en juego el egoísmo, el orgullo y es a través de él que se revela lo que reina en nosotros.

La gente suele tener la idea errónea de que al no perdonar le está haciendo pagar a la persona que le hizo daño, pero lo que en realidad sucede, cuando no se perdona, es que uno termina pagando por el daño que la otra persona nos hizo, porque no perdonar es ponernos una carga dentro de nosotros y ya no es la carga de lo que nos hicieron, es la carga de lo que hacemos con lo que nos hicieron.

Es necesario comprender que el perdón no es un permiso para volver a fallar, si perdonas a una persona y sigue cometiendo el mismo error, no es el perdón lo que está mal, es esa persona que no valora el perdón y obviamente ni a ti, solo abusa de tu capacidad de perdón para seguir siendo lo que es y lo que debes hacer es perdonar e irte, porque perdonar no siempre es quedarse. Y tampoco debes esperar que tu perdón cambie a la persona que perdonaste, porque no lo hará. Muchas personas perdonan esperando que la persona a la que perdonan cambie y entonces se someten al dolor, a las mismas heridas y errores infinitas veces, con la esperanza de que algún día esa persona sea distinta y deje de hacerles daño, y mientras tanto ellas mueren por dentro, el perdón no puede cambiar a quien no quiere cambiar; el perdón revela lo que eres y tu capacidad de amar, pero eso no hará que cambie la persona que perdonas. No puedes seguir permitiendo que te hagan daño. Perdonar no es consentir el daño, no es estar de acuerdo con él ni con la persona que te hizo daño, perdonar es estar de acuerdo contigo mismo. Perdonar tiene que ver todo contigo y nada con quien te hizo daño. Perdonar es amarte, perdonar es abrazarte, perdonar es liberarte, perdonar es regalarte paz.

No se perdona por lo que las otras personas hacen ni por lo que ellas son, se perdona por lo que uno es, y por lo que uno es con uno mismo, eso significa que el perdón está ligado a tu capacidad de amar y a tu esencia. El perdón revela tu amor, tu amor por ti mismo y tal vez por la otra persona, porque al perdonar decides no llevar lo innecesario contigo, decides no caminar con lo que te pesa. Perdonar es libertad, solo quien perdona es libre. Quien no perdona siempre será esclavo del daño recibido y quien no pide perdón siempre será esclavo de sus errores y esa es la forma más pobre de vivir. Perdonar es ser fiel a uno mismo y no a lo que nos hacen, es caminar con nuestros propios pies, es arder con nuestro fuego. No perdonar es vivir una vida que no es nuestra, es dejar que las circunstancias decidan por nosotros, es ser llevado por el viento de otros.

te amo como soy

Las personas jamás te amarán como tú quieres que te amen y es porque la naturaleza del amor es la libertad. Cuando tú quieres que te amen de cierta manera en particular, estás tratando de someter el amor a tus propias condiciones, incluso si esas condiciones son buenas para ti, siguen siendo condiciones; estás alejando al amor de su propia naturaleza, de sí mismo. Independientemente de que tú quieras que te amen de una buena forma, cuando buscas que te amen de acuerdo a lo que tú quieres, estás volviendo el amor una exigencia y el amor es lo contrario a exigir, es ofrecer y el ofrecimiento nace de la voluntad, por lo que necesita libertad. No está mal que quieras que te amen de mejor manera, debes buscar siempre lo mejor para ti, pero no debes ser esclavo de lo que buscas, porque entonces eso que buscas te destruirá; tu propia exigencia, tu propio deseo acabará contigo y es por eso que debes ser libre de ti mismo y para eso es necesario que te ames. Cuando te liberes de ti mismo, tu enfoque cambiará y ya no mirarás lo que otros pueden darte, sino lo que tú puedes darte y dar a ellos, serás tan libre de ellos como de ti mismo, dejarás de esperar, porque lo que esperamos de otros nos aprisiona y nos ahoga, y cuanto más exiges a otros, más revelas lo poco que te das a ti mismo.

El amor que tú das no hará que las personas te amen como tú quieres que te amen y dar tampoco te da el derecho de exigir lo que das, porque entonces no estás dando, estás negociando; pero el amor que te das a ti mismo hará que no te conformes con un amor que no es para ti y eso no tiene nada que ver con exigir a otra persona que te ame a tu manera, porque entonces tampoco es amor propio el que tienes, es un egoísmo disfrazado. Esto tiene que ver con el hecho de que cuando te amas a ti mismo, no exiges a otros, amas con libertad, pues eres libre de ti y amas sin destruirte a causa de lo que recibes o no recibes de otros y sabiendo que, si alguna persona te impide amarte, no debes exigir, debes irte.

Las personas no pueden amarte como tú quieres que te amen, las personas solo pueden amarte como ellas son, pues la forma en que amamos es la manifestación de lo que somos. Y tú tampoco puedes amar a las personas como ellas son, solo puedes amarlas como tú eres; es por eso que en muchas ocasiones estarás en medio de haber dado todo sin recibir nada cambio, pero tú lo diste todo porque eso es lo que eres.

miedo a ti

Tienes miedo de hacerlo porque no crees que seas lo suficientemente bueno. Tienes miedo de intentarlo porque te comparas con otros y te sientes pequeño y piensas que nunca llegarás a ser como ellos y tienes razón, nunca llegarás a ser como ellos, porque tú no eres ellos; solo puedes arder con tu fuego y brillar con tu luz, por mucho que lo intentes no vas a brillar con la luz de otros. Y nada en la vida va de ser como otros o hacerlo como otros, sino de ser uno mismo. Tienes miedo a que te rechacen, miedo a que te rechace gente que ni siquiera es importante para tu vida y ese miedo a que te rechacen otros proviene de estar rechazándote a ti. Tienes miedo a que los demás piensen mal de ti porque tú piensas mal de ti. Tienes miedo a que odien lo que haces, a que te vean como alguien mediocre, insignificante o a que ni siquiera te vean y eso porque tú no logras verte; si pudieras verte, no necesitarías miradas ajenas para sentir tu valor. Tienes miedo a perder y sufrir la vergüenza de haber perdido, más que a la pérdida. Tienes miedo al fracaso y más que eso, a ser visto como un fracasado, y que, al verte, la gente piense que no lo lograste, que no eres lo suficientemente bueno, que eres inútil. Es un miedo a ti mismo el que tienes, un miedo a lo que no eres, a la imagen errónea que has creado de ti. No tienes miedo a intentarlo, no tienes miedo a hacerlo, tienes miedo a no ser alguien, a ser nadie, y es justamente ese miedo a no ser alguien el que te impide ser tú y hacer lo que solo tú puedes hacer. Todos tus deseos de hacer algo en la vida para no ser nadie esconden la necesidad que tienes de ser tú. Cuando comprendas eso dejarás de intentar hacer para ser y ya no tendrás miedo a no ser alguien, tampoco tendrás miedo al fracaso, a la pérdida, al rechazo, a lo que piensan otros, a no ser suficiente; dejarás de hacer para ser y empezarás a ser para hacer y hacer lo que solo tú puedes hacer.

ser, sentir

Tal vez sientes que tus pasos no te están llevando a ningún sitio, que todo lo que haces es en vano y cada vez te pesa más el cansancio de la monotonía. Sientes que estás encerrado sin posibilidad de salir, sientes un profundo estancamiento y ves infinitamente lejos lo que sueñas y la vida que quieres para ti. Sientes que caes y caes. Sientes que lo pierdes todo y con eso te sientes un poco perdido. Y es real lo que sientes, pero esa no es la realidad. La percepción que tenemos de nuestra vida es manipulada por nuestros sentimientos. Los sentimientos son reales, pero ellos no definen nuestra realidad, a menos que nosotros configuremos nuestra vida desde lo que sentimos, lo cual nos lleva a cimentar nuestra vida sobre niebla, porque los sentimientos son efímeros y si construimos nuestra vida basada en ellos, más tarde estaremos buscando esos sentimientos con los cuales nos construimos y nos enfrentaremos al hecho de que han desaparecido y lo que construimos pueda que también. Lo que somos está por encima de lo que sentimos, sin importar si lo que sentimos es algo bueno o algo malo. No somos lo que sentimos, somos más y a veces lo que sentimos nos impide verlo. No puedes evadir lo que sientes, pero debes comprender que lo que sientes está en ti, tú no estás en lo que sientes. Que tú no veas que estás avanzando no significa que no estás avanzando. Que tú te sientas estancado no significa que lo estás. Tal vez no logres verlo, pero el hecho de que estés aquí y que sigas caminando aun sintiendo que no vas a ningún sitio revela lo que realmente eres, que no eres eso que te encoge, que eres lo que está rompiendo la noche y tal vez el dolor que sientes pensando que la vida te está destruyendo, más bien, sea el dolor que sientes al destruir la vida que no es tuya.

Es hermoso lo que estás haciendo, es hermoso lo que eres, no dejes de hacerlo, no dejes de ser; tarde o temprano verás las chispas del fuego que has venido siendo y el cielo se iluminará.