perdón

Hay personas que dicen “voy a perdonar cuando sienta que deba hacerlo”, y lo más probable es que nunca lo sientan, pues el perdón no tiene nada que ver con lo que se siente, sino con lo que se es. Tal vez esas personas esperan sanarse para poder perdonar, pero no se dan cuenta de que se perdona justamente para sanar, eso no significa que se sane inmediatamente, pero desde el momento en que se hace, se empieza a sanar.

El perdón probablemente sea una de los actos más difíciles y tal vez es porque en el perdón se pone en juego el egoísmo, el orgullo y es a través de él que se revela lo que reina en nosotros.

La gente suele tener la idea errónea de que al no perdonar le está haciendo pagar a la persona que le hizo daño, pero lo que en realidad sucede, cuando no se perdona, es que uno termina pagando por el daño que la otra persona nos hizo, porque no perdonar es ponernos una carga dentro de nosotros y ya no es la carga de lo que nos hicieron, es la carga de lo que hacemos con lo que nos hicieron.

Es necesario comprender que el perdón no es un permiso para volver a fallar, si perdonas a una persona y sigue cometiendo el mismo error, no es el perdón lo que está mal, es esa persona que no valora el perdón y obviamente ni a ti, solo abusa de tu capacidad de perdón para seguir siendo lo que es y lo que debes hacer es perdonar e irte, porque perdonar no siempre es quedarse. Y tampoco debes esperar que tu perdón cambie a la persona que perdonaste, porque no lo hará. Muchas personas perdonan esperando que la persona a la que perdonan cambie y entonces se someten al dolor, a las mismas heridas y errores infinitas veces, con la esperanza de que algún día esa persona sea distinta y deje de hacerles daño, y mientras tanto ellas mueren por dentro, el perdón no puede cambiar a quien no quiere cambiar; el perdón revela lo que eres y tu capacidad de amar, pero eso no hará que cambie la persona que perdonas. No puedes seguir permitiendo que te hagan daño. Perdonar no es consentir el daño, no es estar de acuerdo con él ni con la persona que te hizo daño, perdonar es estar de acuerdo contigo mismo. Perdonar tiene que ver todo contigo y nada con quien te hizo daño. Perdonar es amarte, perdonar es abrazarte, perdonar es liberarte, perdonar es regalarte paz.

No se perdona por lo que las otras personas hacen ni por lo que ellas son, se perdona por lo que uno es, y por lo que uno es con uno mismo, eso significa que el perdón está ligado a tu capacidad de amar y a tu esencia. El perdón revela tu amor, tu amor por ti mismo y tal vez por la otra persona, porque al perdonar decides no llevar lo innecesario contigo, decides no caminar con lo que te pesa. Perdonar es libertad, solo quien perdona es libre. Quien no perdona siempre será esclavo del daño recibido y quien no pide perdón siempre será esclavo de sus errores y esa es la forma más pobre de vivir. Perdonar es ser fiel a uno mismo y no a lo que nos hacen, es caminar con nuestros propios pies, es arder con nuestro fuego. No perdonar es vivir una vida que no es nuestra, es dejar que las circunstancias decidan por nosotros, es ser llevado por el viento de otros.

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