después de perdonar

Cuando perdonamos, siempre hay un después y ese después puede salvarnos o destruinos, todo depende de la manera en que lo enfrentemos. También cuando perdonamos, tenemos que tomar ciertas decisiones, como irnos, como cambiar nuestra forma de relacionarnos o nuestro comportamiento. El perdón no solo se trata del perdón, implica otras cosas, cosas que nos ayudan a mantener nuestra capacidad de perdonar, de amar y de amarnos. Hay cosas que debemos hacer para protegernos después de perdonar.

Lo que hacemos después de perdonar es tan importante como perdonar, pues en eso que hacemos podemos permitir que nos sigan haciendo daño o podemos evitarlo, podemos tener una mejor relación o podemos destruirla, podemos salvarnos o perdernos. Algunas veces debemos cambiar nuestra manera de comportarnos, otras debemos irnos y en otras debemos poner ciertos límites. Lo que hagamos después de perdonar va a depender de lo que somos, de la forma en que veamos las circunstancias, de identificar cómo nos afectan las cosas.

En ocasiones perdonamos a algunas personas y esas personas vuelven a hacer lo mismo en nuestra contra, lo cual se convierte en un abuso. Esto sucede porque nuestro perdón no hace que la otra persona cambie y algunas personas toman nuestro perdón como un permiso para volver a fallar, entonces, en estas circunstancias, hay ciertas cosas debemos hacer después de perdonar, una de ellas puede ser irnos, para así evitar que sigan abusando de nosotros y de esa manera protegernos. 

Cuanto más amenacen las circunstancias lo que somos y nuestro amor propio, las decisiones que debemos tomar después de perdonar tienen que ser más significativas, para así poder salvarnos. Hay ocasiones en que las circunstancias no amenazan lo que somos, aunque sí nos duelen, por lo que tal vez, lo que debemos hacer, después de perdonar, no sea tan significativo. Lo importante, a la hora de tomar decisiones después de perdonar, no es ver a la otra persona, sino vernos a nosotros mismos; saber lo que estamos siendo, la manera en que nos han afectado las cosas y si amenazan lo que somos, lo que seremos y la forma en que nos relacionaremos, pues eso nos dirá qué debemos hacer.

Tomar ciertas decisiones, que pueden cambiar nuestras relaciones o hasta terminarlas, después de perdonar, no significa que no perdonamos o que no amamos lo suficiente a quien perdonamos, significa que nos amamos y por esa misma razón tomamos esas decisiones, para protegernos, para salvarnos; pues no hacer nada o permanecer de la misma forma y en el mismo lugar, nos puede llevar a someternos a algo que nos destruye, puede acabar con nosotros. Hay cosas que debemos terminar, para que esas cosas no terminen con nosotros. 

Lo que somos, la forma en que nos vemos y nos amamos va a decidir lo que haremos después de perdonar. El conocimiento sobre nosotros mismos nos permite tomar decisiones que nos salvan, pues sabemos cuando algo amenaza lo que somos y puede destruirnos, entonces podemos tomar la decisión de irnos, de cambiar la forma de estar, de poner ciertos límites o distancias.

Si no nos amamos a nosotros mismos, lo más probable es que perdonemos de una forma superficial, que bien podría ser no perdonar, y eso evitará que hagamos algo para protegernos después de perdonar. Cuando no nos amamos, solemos someternos y permitir que las otras personas nos sigan haciendo daño. No somos conscientes de que lo que hacen está amenazando lo que somos y puede afectar toda nuestra vida, aunque experimentamos sufrimiento, pero no hacemos nada para salvarnos.

Debemos perdonar, pero en el perdón no termina todo. Perdonar no significa permitir y muchas veces tenemos que irnos para dejar de permitir algunas cosas. Hay decisiones que debemos tomar al perdonar, y no es que las cosas que las personas nos hagan nos conviertan en algo distinto, sino que nuestra prioridad es proteger lo que somos y eso puede requerir que cambiemos nuestra forma de ser.

Si ya no podemos ser en donde perdonamos, debemos irnos. Si ya no podemos amarnos en donde perdonamos, debemos irnos. si ya no podemos amar a quien perdonamos, debemos irnos. Pero si podemos ser, amarnos y amar después de perdonar, tal vez no necesitamos irnos, sino cambiar nuestra forma de quedarnos.

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