liberarse de los demás

Para aceptar migajas como alimento, tendríamos que haber vivido sin alimentos toda la vida, tendríamos que ignorar lo que es un alimento y lo que nuestro ser necesita para alimentarse, eso mismo nos llevaría a buscar alimento en cualquier lugar y de cualquier forma, y a encontrar lo que no es para nosotros. Nuestra hambre nos obligaría a aceptar esas migajas con tal de calmar un poco nuestra hambre, aunque en vez de alimentarnos terminara haciéndonos daño. Nuestro estado nos permite aceptar o rechazar las cosas que vienen. Las cosas que aceptamos no las aceptamos por lo que las cosas son, sino por lo que nosotros somos. 

Muchas veces buscamos liberarnos de personas que nos hacen daño, que tienen comportamientos en contra de lo que somos, pero nunca pensamos en que tal vez esas cosas que nos hacen daño de las otras personas, aunque sean hechas por ellas, nosotros las permitimos en cierta forma. Puede que el estado de nuestro ser esté aceptando esas cosas, sin que nos demos cuenta. Eso significa que, aunque necesitamos liberarnos de otras personas, lo que en realidad necesitamos es liberarnos de nosotros mismos. 

Nuestro comportamiento está permitiendo el comportamiento de los demás con nosotros. Si yo me hago daño, lo más probable es que acepte a personas que me hagan daño. Si carezco de amor por mí, voy a aceptar que otros me amen de una forma destructiva, aunque eso no sería amor. Si yo me veo de mala forma, voy a aceptar a personas que me vean de esa forma. Nuestras heridas nos llevan a personas que nos hieren. Nuestra libertad nos lleva a personas libres. Lo que soy permite o rechaza lo que otros son. 

Cuando una persona nos falta el respeto en repetidas ocasiones, y nosotros permanecemos con ella, ya no es esa persona  la que nos falta el respeto, sino nosotros. Es decir, lo que soy está permitiendo que la otra persona me haga daño, o más bien, lo que no soy. La causa de permitir ese daño puede estar albergada en un trauma, en algo no superado, en alguna herida, en una visión errónea de lo que somos, en algún miedo, y eso nos condiciona, aunque no lo veamos. Y es por eso mismo que necesitamos liberarnos de nosotros, superar esas cosas internas, sanar, para poder liberarnos de las personas que abusan de nosotros.

Aceptamos lo que somos, aunque no sepamos lo que somos, y cuando no sabemos lo que somos, es cuando aceptamos más cosas que nos hacen daño. Conocer lo que somos nos lleva a aceptar lo que somos de forma consciente, nos lleva a aceptar lo que nos hace bien y a rechazar lo que no nos hace bien. El conocimiento de nosotros mismos está ligado a nuestra libertad. No podemos ser libres de nosotros sin conocernos.

No podemos liberarnos de los demás si no somos libres de nosotros mismos. Y esa libertad significa sanar heridas, vivir nuestra verdad, conocernos a nosotros mismos, ser nosotros mismos, abrazar lo que somos. Mientras no seamos libres de nosotros mismos, intentaremos ser libres de los demás y nunca lo lograremos, lucharemos hasta enloquecer con tal de liberarnos de quienes nos hacen daño y nos será imposible. Esa imposibilidad de liberarnos de quienes nos destruyen nos está diciendo que necesitamos liberarnos de nosotros, que hay cosas en nosotros que están impidiendo que nos vayamos de esas personas. Esa imposibilidad de liberarnos de los demás nos está diciendo que el camino para liberarnos de los demás es la libertad de nuestro ser, pues somos nosotros quienes nos estamos atando.

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