sentirse solo no es estar solo

Hay una gran diferencia entre sentirnos solos y estar solos, lo que sentimos no suele revelar nuestra realidad. Muchas veces nos sentimos solos, aunque no lo estemos. Esto significa que la soledad no se trata solo de la presencia o ausencia de los demás, sino que también se trata de algo más cercano: de nosotros mismos. La soledad se trata de la presencia o ausencia de nosotros mismos.

Nos sentimos solos, independientemente de si lo estamos o no, nos sentimos solos porque no estamos en nosotros, nos sentimos vacíos de nosotros mismos, nos sentimos lejos. La verdadera soledad es no sentirnos acompañados por nosotros mismos, no podernos ver, no podernos tocar. Cuando nos sentimos solos, no importa quién esté a nuestro lado, seguiremos sintiéndonos solos. Pero esa soledad es una necesidad de nosotros mismos.

Hay soledades que ninguna compañía puede matar y debemos saber identificar qué tipo de soledad es la que enfrentamos, pues si creemos que se trata de los otros, buscaremos a los otros para no sentirnos solos. Buscaremos en los demás una forma de matar nuestra soledad, y será imposible, porque esa soledad se trata de uno mismo, y la única forma, no de matarla, sino de superarla, es enfrentándola. 

Cuando buscamos a los demás para acabar con nuestra soledad, terminamos acabando con nosotros mismos, ya que esa soledad que intentamos destruir a través de los demás no hace más que evitar que nos enfrentemos a nosotros mismos. Cuanto más huimos de nosotros, más daño nos hacemos. Toda compañía que se basa en la necesidad de destruir la soledad, termina destruyéndonos, porque se convierte en una relación de dependencia y eso provoca que soportemos muchas cosas con tal de no estar solos.

Enfrentar nuestra soledad es la única forma de superar nuestra soledad. Nuestro sentimiento de soledad, que está más allá de la compañía de los demás, es nuestra necesidad de nosotros mismos. Nuestro sentimiento de soledad es una manifestación de la ausencia de relación que tenemos con nosotros mismos. 

Alguna circunstancia o herida pudo habernos llevado a ese sentimiento de soledad y eso significa que hay cosas que debemos sanar, no debemos sanar de la soledad, y tampoco debemos sanar buscando compañías; debemos sanar esas heridas para poder volver a nosotros mismos y superar ese sentimiento de soledad. 

Las personas solitarias no se sienten solas, y estas personas están solas, en el sentido de los demás, pero también están acompañadas de sí mismas. Esto revela que el sentimiento de soledad se trata de la relación que tenemos con nosotros mismos, de dónde estamos y cómo estamos. Sentirnos solos no es estar solos, pero sentirnos solos evidencia que estamos ausentes en nosotros, que nos necesitamos, que es nuestra compañía la que nos hace falta.

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