vivir con las cosas, no desde las cosas

Hay una gran diferencia entre aprender a vivir con algo y vivir desde algo. Muchas veces creemos que aprendimos a vivir con algo, pero la realidad es que estamos viviendo desde algo. Creemos que podemos solos, que lo llevamos bien, que ya sabemos cómo vivir con eso, pero nuestras actitudes y decisiones revelan que, más bien, estamos viviendo desde algo, estamos hundidos en eso, somos víctimas.

La forma en que vivimos manifiesta si vivimos con las cosas o desde las cosas. Cuando aprendemos a vivir con algo, eso con lo que vivimos no decide por nosotros, tenemos control sobre eso y sobre nosotros; mientras que, cuando vivimos desde algo, eso decide por nosotros, eso nos dice cómo vivir, eso tiene el control de nuestra vida, vivimos sometidos; aunque la mayoría de las veces no nos demos cuenta de que es así.

El hecho de que soportemos las cosas con las que vivimos no significa que aprendimos a vivir con ellas, aprender a vivir con ellas es más que solo soportarlas, es más que solo soportar el dolor, la tristeza, la angustia, la desesperación; aprender a vivir con ellas es vivir sin que esas cosas nos afecten, sin que tengan poder sobre nuestra vida. Aprender a vivir con las cosas es quitarle el poder a las cosas y vivir, no por ellas, sino por nosotros.

Si observamos la forma en que vivimos, nuestras acciones, nuestras decisiones, nuestros comportamientos y la forma en que nos sentimos constantemente, podemos saber si, en realidad, estamos viviendo con las cosas o desde las cosas. Cuando vivimos desde las cosas, todo lo que somos y hacemos favorece a esas cosas, las alimenta y las fortalece, y nosotros permanecemos haciéndonos daño y sintiéndonos mal. Vivir desde las cosas es vivir destruyéndonos. 

Acostumbrarse al dolor no es saber vivir con el dolor, es vivir desde el dolor. Y todo lo que hagamos nos llevará de regreso a ese dolor. Al igual que acostumbrarnos a cualquier cosa que nos haga daño, eso no es saber vivir con esas cosas, es no saber vivir con esas cosas y, sobre todo, vivir desde esas cosas, pues ya no miramos más allá, no buscamos salir de eso, creemos que eso es lo que nos tocó y que tenemos que soportarlo, y mientras tanto, vivimos debajo de eso, todo lo que somos y hacemos protege las cosas desde las que vivimos. Terminamos cayendo siempre en lo mismo. De ninguna manera actuamos en contra de eso a lo que nos hemos acostumbrado, pues vivimos para eso y por eso. 

Quien vive desde las cosas, vive para esas cosas. Quien vive con las cosas, vive para sí. Vivimos desde las cosas cuando no vivimos desde lo que somos, cuando vivimos fuera de nosotros. Cualquier cosa tiene poder sobre nosotros cuando nosotros no tenemos el poder sobre nosotros. Si queremos aprender a vivir con las cosas, no es necesario que cambiemos las cosas, sino que cambiemos lo que somos, pues en lo que somos está la forma en que nos relacionamos con esas cosas. Lo que somos definirá la relación que tengamos con las cosas. Cuanto más vivimos desde las cosas, menos relación tenemos con nosotros mismos y más con esas cosas. Cuanta mayor es la relación que tenemos con nosotros mismos, menos relación tenemos con las cosas.

En lo que somos se cambian las cosas, tal vez no estamos en nosotros y por eso, en vez de vivir con las cosas, vivimos desde las cosas. Si tratamos solo de cambiar las cosas, es probable que nos hagamos más daño y que luchemos inútilmente. Lo que somos dice desde dónde y cómo estamos viviendo. En la imposibilidad de ser nosotros mismo se esconde el hecho de que vivimos desde las cosas.

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