dar porque somos

Cuando damos porque somos, dar nos llena. Cuando damos para ser, dar nos vacía. Mucho de lo que damos no lo damos porque queremos darlo, sino porque queremos ser y creemos que dar algo, nos permitirá ser. Buscamos ser a través de lo que damos, pero la realidad es que solo podemos dar porque somos.

Cuando damos para ser, damos incluso lo que no tenemos, lo que no somos, y darlo se convierte en una lucha con nosotros mismos. Al dar para ser, no damos algo de forma verdadera, porque no viene de nuestra verdad, sino de nuestra necesidad de nosotros mismos. Eso hace que, con tal de darlo, nos hagamos daño, pues actuamos desde una necesidad y no desde una facultad. Somos víctimas de nuestra necesidad de ser, pero ni siquiera nosotros nos damos cuenta de que lo somos y de que estamos dando para ser. 

Dar para ser es dar porque no somos, damos desde un vacío. Podemos saber si estamos dando para ser por la forma en que nos sentimos cuando damos. Si cuando damos, sentimos que nos vaciamos, estamos dando para ser; si cuando damos, sentimos que no es suficiente o que nosotros no somos suficientes, estamos dando para ser; si cuando damos, sentimos que estamos perdiendo, estamos dando para ser; si cuando damos, sentimos que no es valioso lo que damos, estamos dando para ser; si cuando damos, nos sentimos mal con nosotros mismos, estamos dando para ser; si cuando damos, sentimos que los demás lo van a despreciar, estamos dando para ser; si cuando damos, no podemos sentirnos satisfechos, estamos dando para ser. 

Dar para ser nos impide ser, dar porque somos nos permite dar algo mejor. Solo podemos dar lo que somos, es por eso que necesitamos ser para poder dar algo verdadero, algo que nazca de nuestra esencia.  Solamente cuando damos porque somos, dar nos llena. Mientras no seamos, necesitaremos ser y esa necesidad se manifestará en muchas áreas y de muchas formas; una de las formas en que se manifiesta es a través de lo que damos y muchas veces ni siquiera somos conscientes de eso.

Podemos saber si estamos dando porque somos por la forma en que nos sentimos al dar. Si dar nos llena, estamos dando porque somos; si dar nos hace sentir que somos suficientes, estamos dando porque somos; si dar nos hace vernos mejor a nosotros mismos, estamos dando porque somos; si dar nos hace sentirnos mejor, estamos dando porque somos. Dar no nos hará daño cuando demos porque somos, cuando demos desde nuestra esencia, como una consecuencia de nuestro ser y no como una necesidad de ser.

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