no puedes controlar lo que sientes

No podemos controlar lo que sentimos. No importa cuánto hagamos, no tenemos poder sobre lo que sentimos. Lo que sentimos es parte de nuestra naturaleza, de nuestra humanidad. Eso no significa que somos víctimas de lo que sentimos y que debemos vivir con ellos haciendo de nosotros lo que sea. Más bien, eso quiere decir que hay que saber cómo vivir con lo que sentimos y no emplear un esfuerzo en algo inútil. 

Cuando intentamos controlar lo que sentimos, terminamos sintiéndonos peor, terminamos convirtiendo un sentimiento en muchos más. Cuando intentamos controlar lo que sentimos, empleamos un esfuerzo en algo que no va a dar resultado y eso nos desgasta más. En muchas ocasiones he sentido deseos de llorar y al tratar de controlar ese sentimiento, he terminado enojándome conmigo mismo y ahogándome, haciendo de mi deseo de llorar algo peor. Cuando intentamos controlar lo que sentimos, obstruimos nuestra naturaleza. 

Nuestros sentimientos son para ser vividos, no ocultados, no evadidos. Nuestros sentimientos deben ser liberados, deben fluir, para que no acaben con nosotros. Esto no significa que uno se debe dejar llevar por lo que siente, porque lo más probable es que eso termine muy mal, son cosas distintas. La forma en que nos relacionamos con lo que sentimos es lo que hace que un sentimiento fluya o se estanque hasta podrirnos por dentro.

Los sentimientos no son malos ni buenos en sí mismos, aunque nos produzcan  satisfacción o desdicha. No podemos calificar como bueno un sentimiento que nos agrada, ni como malo un sentimiento que nos desagrada. Los sentimientos son parte de nuestra naturaleza, son una manifestación de nuestra naturaleza. Lo malo puede estar en la forma en que los enfrentamos, pues esa forma puede lograr que un sentimiento gobierne todo nuestro ser y nos lleve lejos de nosotros.

No podemos controlar lo que sentimos, solo podemos controlar la forma en que enfrentamos lo que sentimos, nuestra manera de reaccionar, y muchas veces, la forma en que enfrentamos lo que sentimos es la que hace que algunos sentimientos permanezcan y se conviertan en algo peor. No podemos controlar lo que sentimos, solo tenemos control sobre la manera en que llevamos lo que sentimos. 

No es lo mismo estar enojado y guardar silencio, que estar enojado y maldecir a todo el mundo, el sentimiento es el mismo, pero la manifestación es distinta. La forma en que se enfrenta un sentimiento es la que cambia y cambia de acuerdo a lo que somos, es decir, enfrentamos lo que sentimos de acuerdo a lo que somos. Reaccionamos ante lo que sentimos de acuerdo a lo que hemos hecho de nosotros, y en esto influyen muchas cosas, como el conocimiento que tenemos de nosotros mismos, el dominio sobre nuestro ser, el valor personal. 

Está bien sentir todo lo que sentimos, es nuestra naturaleza. Lo que no está bien es utilizar lo que sentimos para hacernos daño y para hacer daño a otros. Lo que no está bien es ser víctimas de lo que sentimos. Debemos vivir los sentimientos, pero no debemos dejar que los sentimientos nos vivan.

No podemos controlar lo que sentimos, solo podemos controlar la forma en que enfrentamos lo que sentimos, pero únicamente podemos controlar la forma en que lo enfrentamos cuando tenemos control sobre nosotros, cuando nos conocemos, cuando somos conscientes de nuestro ser y podemos saber cómo nos afecta cada sentimiento. 

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