el tiempo no cura

Si esperas a que el tiempo cure tus heridas, esperarás por siempre. El tiempo no puede curar tus heridas. Esperar a que el tiempo cure tus heridas es, en cierta medida, irresponsable. Es darle a algo, que no está bajo nuestro control, un poder que no tiene. Es deshacernos de la responsabilidad que tenemos con nosotros mismos. Es vivir de manera pasiva en nuestra vida, dejando que las cosas nos hagan, sin hacer nada nosotros.

Cuando dejamos que el tiempo cure nuestras heridas, nos estamos haciendo a un lado de nuestra vida, nos estamos excluyendo de nuestra participación en ella y lo más probable es que el tiempo, en vez de curarnos, convierta nuestras heridas en limitaciones, en miedos, en inseguridades.

Al dejar que el tiempo se encargue de nuestras heridas, es probable que nos dejen de doler y así nosotros llegaremos a pensar que nos hemos curado, pero no es así. Al dejarle la responsabilidad al tiempo, es probable que le restemos importancia a las heridas, a lo que nos hirió o nos acostumbremos a ellas, pero eso no significa que nos habremos curado y lo sabremos cuando caigamos en el mismo lugar y nos enfrentemos a las mismas circunstancias. En ese momento sabremos que lo que nos hizo volver a caer no fue el lugar, sino la herida que no curamos.

El tiempo no tiene poder de curar nuestras heridas, pero si no hacemos nada para curarlas, el tiempo, y más que el tiempo, esa ausencia de acción, hará crecer nuestras heridas, hasta el punto en que las heridas que llevamos definan nuestra vida y ni siquiera nos demos cuenta.

El tiempo no cura nuestras heridas, nos cura lo que hacemos en el tiempo, y si no hacemos nada, lo que hacemos es ocultar la herida, aunque a simple vista  y por la ausencia de dolor parezca haber sanado. Tarde o temprano, en determinada circunstancia, saldrá a la luz.

En el momento en que nos hacemos cargo de nosotros y no le damos la responsabilidad al tiempo de curarnos, el tiempo no puede hacernos ni deshacernos.

 

Hazte cargo de ti,
de tu locura,
de tus heridas
y de tu luz;
de tu dolor,
de tu miedo
y de tu gloria.

Hazte cargo de ti,
no dejes que el tiempo
te haga
ni te deshaga.

Hazte cargo de ti,
toma las riendas de tu ser,
es la única forma de caminar
hacia donde debes ir.

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