¿qué piensas de ti cuando estás roto?

En muchas ocasiones, cuando nos rompemos, cuando estamos heridos, cuando nos hacen daño, cuando estamos en circunstancias difíciles, cuando nos engañan, cuando nos destruyen, cuando todo se viene en nuestra contra, nuestros pensamientos suelen tomar la forma de lo que nos sucede, lo cual puede ser normal, aunque no es tan saludable. Si estamos rodeados de oscuridad, lo más probable es que nuestra mente empiece a crear imágenes oscuras y a profundizar más en esa oscuridad, aunque no siempre es así. 

¿Qué piensas de ti cuando estás destruido? ¿Qué piensas de ti cuando no ves luz? ¿Qué piensas de ti cuando estás herido? ¿Qué piensas de ti cuando te fallan? En todo lo que nos sucede tenemos una perspectiva sobre nosotros mismos, aunque no seamos conscientes de eso, muchas veces esa perspectiva es influenciada justamente por lo que nos sucede. Lo que pensamos de nosotros cuando estamos en las peores circunstancias puede revelar el porqué estamos en esas circunstancias. Lo que pensamos de nosotros en las peores circunstancias revela lo que somos para nosotros y lo que necesitamos ser.

Si cuando estamos destruidos, pensamos lo peor de nosotros, pensamos que no valemos, pensamos que no somos suficientes, pensamos que nos merecemos el daño, pensamos que no somos dignos de algo mejor; puede ser que por pensar eso de nosotros es que permitimos lo que nos sucede. Si un acontecimiento es capaz de quitarnos nuestro valor, lo más probable es que el valor que teníamos también provenía de un acontecimiento y no de nosotros. 

Eso no significa que al pensar bien de nosotros vayamos a dejar de sufrir, nunca vayamos a ser heridos o cosas similares, significa que una destrucción revela si antes de esa destrucción estábamos destruidos o no nos habíamos construido.

Si pensamos lo peor de nosotros cuando estamos rotos, necesitamos curarnos, no solo de lo que nos rompió o de la herida, sino de nosotros mismos. Había una herida antes de la herida y es por eso que terminamos pensando lo peor de nosotros cuando nos rompimos, es decir, eso malo que terminamos pensando de nosotros cuando nos rompimos, ya lo pensábamos, la circunstancia simplemente lo reveló. Y eso que estaba antes de lo que nos sucedió, puede ser lo que abrió las puertas a lo que nos sucedió. Muchas de nuestras heridas no son causadas por armas externas, sino son consecuencia de heridas internas.

Es necesario construirnos por dentro, tener una mejor perspectiva sobre nosotros mismos, trabajar en nuestro valor, en lo que somos, en lo que vemos. Es necesario buscar la verdad de nuestro ser, pues solo de esa manera, cuando estemos en alguna circunstancia desfavorable, seguiremos siendo lo que somos, seguiremos pensando lo que pensábamos, seguiremos valiendo lo que valíamos para nosotros. Una circunstancia no puede hacernos pensar mal de nosotros si no pensábamos mal de nosotros antes de esa circunstancia. Una circunstancia solo puede quitarnos lo que somos cuando no somos. 

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