paz

Todos queremos paz, nos gustaría no vivir en guerra constante con nosotros mismos; queremos sentirnos en paz con nosotros mismos, pero aunque la paz se sienta, no es un sentimiento; la paz es una forma de vivir.

¿Es la paz el resultado de algo externo o de lo que somos? Muchos vivimos pensando que la paz será producto de algo que nos suceda, de algo que encontremos, de algo que podamos ser, de algo que consigamos, de un lugar al que lleguemos. La gente piensa: “cuando tenga tal cosa, me sentiré en paz”, “cuando lo logre, tendré paz”, “cuando llegue a eso, estaré en paz”, “cuando ya no me duela, tendré paz”, “cuando lo supere, sentiré paz” y esa es otra forma de quitarnos la paz, puesto que estamos entregando la responsabilidad de darnos paz a circunstancias, cosas o situaciones externas. Anulamos nuestra responsabilidad con nosotros mismos. La paz no es resultado de algo externo. Si tú esperas a que algo suceda para sentirte en paz contigo mismo, vas a sentir menos paz cuando suceda eso que quieres, pues en ese momento te darás cuenta de que la paz no estaba en eso y creerás que necesitas más y buscarás inútilmente. Y cuanto más hagas responsables a las cosas externas de darte paz, más te quitarán la paz esas cosas. La paz solo es producto de lo que somos y de lo que somos con nosotros mismos.

La paz está en lo que haces con lo que te sucede y no en lo que te sucede. No puedes controlar todo lo que te sucede o lo que vives, solo tienes control sobre tu forma de reaccionar ante lo que te sucede y muchas veces te hace más daño la manera en que enfrentas lo que te sucede que lo que te sucede. No puedes controlar lo que sientes, no puedes decidir qué sentir, pero puedes controlar tu manera de enfrentar lo que sientes, la forma de actuar con tus sentimientos, y en eso reside tu paz, en la forma en que te tomas lo que te sucede y no en lo que te sucede, pues en la forma en que te tomas lo que te sucede está lo que eres, lo que ves en ti, tu manera de vivir.

No puedes tener paz contigo mismo si no eres tú mismo. Si no tienes paz en lo que eres, es porque eso que estás siendo no eres tú. Cuando seas tú mismo lo descubrirás. En intentar ser alguien más no puede haber paz, pues intentar ser alguien más es vivir angustiado por eso que nos esforzamos en ser y en lo que somos no existe esfuerzo, es lo que somos naturalmente, estamos fluyendo; no estamos intentando ser, estamos siendo. Lo que te da paz es lo que tú eres. La paz es vivir lo que uno es, no lo que uno pretende ser. La paz es vivir hacia adentro de uno mismo.

La paz no es ausencia de conflictos, la paz es saber llevar esos conflictos sin que sean ellos quienes te lleven. Tú puedes estar en paz mientras vives una guerra, la paz es no permitir que lo que estás viviendo afecte lo que eres, pues si no puedes tener paz mientras vives una guerra, tienes dos guerras; la que está sucediendo en tu vida y la que tú mantienes contigo mismo. Y aunque ganes la guerra que estás viviendo en tu vida, la que tienes contigo mismo acabará contigo. Todo lo que te quita la paz, te controla, es así de simple. Lo que te saca de ti mismo es lo que tiene el poder sobre ti. Sabes que controlas algo porque tienes paz; si no tienes paz al controlarlo, eso te controla.

La paz no es un estado inmóvil, muerto; la paz puede ser un baile, una caminata, una lucha. La verdad de la paz reside en el hecho de que puedes luchar por lo que quieres, sin destruir lo que eres. Si en tu lucha por lo que quieres, estás destruyendo lo que eres, no tienes paz y es muy probable que no consigas eso por lo que luchas. La paz no significa que no debes esforzarte por tu vida, debes hacerlo, pero debes hacerlo de tal forma que no te impidas ser, que no te rompas, que no te traiciones. En aguas turbulentas y sucias no puedes ver tu reflejo, la paz es calmar tus aguas, limpiar tus aguas y poder verte a ti mismo. La paz aclara tu visión sobre la vida y sobre ti mismo, muchas veces no se trata de comprender las cosas, sino de tener paz en medio de esa incomprensión y así descubrir que en esa paz está la comprensión. Cuando estés en paz contigo mismo, vas a empezar a ver cosas de ti que antes no habías visto. En paz fluyes, te conoces, te descubres.

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