introspección

Si no nos vemos a nosotros mismos, no vemos nada, aunque lo veamos todo, pues no vemos desde lo que somos. Es imposible ver desde lo que somos si no nos hemos visto a nosotros mismos. Mientras no nos veamos a nosotros, lo que veamos no será a nuestro favor, incluso si es algo que podríamos catalogar como bueno o favorable. El no habernos visto a nosotros mismos nos lleva a convertir lo que vemos en algo en nuestra contra.

Vemos de la manera en que somos, pero si no nos hemos visto a nosotros mismos, es imposible que sepamos lo que somos y que nuestra visión surja de lo que somos. Al no habernos visto a nosotros, nuestra visión surge de nuestros miedos, de nuestro ego, de nuestras heridas, de nuestras circunstancias, pero no de nuestra verdad. Y si no vemos desde lo que somos, lo que veamos podría hacernos daño.

La introspección es verse a uno mismo y tratar de comprender eso que vemos. Así como podemos ver a otros y analizar sus comportamientos, sus emociones, sus acciones, también podemos hacerlo con nosotros, y más que una posibilidad, es una necesidad. Cuando alguien hace o nos dice algo, tratamos de analizar por qué lo dijo, cuál es su significado, qué es lo que busca, de dónde proviene y a dónde nos va a llevar eso. En gran parte analizamos a los demás, aunque muchas veces de forma errónea o no tan sana.

Vernos y analizarnos a nosotros mismos nos lleva a ver la vida desde lo que somos. Ver cada una de nuestras acciones, de nuestras palabras, de nuestros pensamientos, de nuestros sentimientos, y reflexionar sobre ellos, tratar de descifrar por qué actuamos como actuamos, por qué pensamos lo que pensamos, por qué sentimos lo que sentimos; intentar comprender de dónde provienen nuestras acciones, nuestros pensamientos, nuestros sentimientos; tratar de identificar hacia dónde nos llevará lo que estamos haciendo, lo que somos, lo que pensamos; desarmarnos por dentro y ver de qué estamos hechos; todo esto es algo que debemos hacer y que nos ayuda a profundizar en nosotros mismos, a ser más conscientes de nosotros, a ser más nosotros mismos, a estar más presentes en nuestra vida.

Cuando no llevamos a cabo una introspección, vivimos en automático, no somos conscientes de lo que somos y hacemos, y eso puede llevarnos a vivir en nuestra contra, a hacer cosas que nos hacen daño, a ser lo que nos hace daño. Cuando no hacemos una introspección, nos convertimos en víctimas de la vida, de los demás y de nosotros mismos. La introspección nos vuelve responsables de nosotros mismos.

La introspección no es juzgarse. Muchos vivimos obsesionados con nuestros defectos, con nuestros errores y eso se convierte en inseguridad, en odio hacia uno mismo, en miedo, pero eso no es introspección, eso surge justamente de una ausencia de introspección, surge de nuestro miedo, surge de no conocernos y de no ser nosotros mismos. Cuando no nos conocemos, nos dedicamos a juzgarnos, no hacemos más que hacer una lista de todo lo que odiamos de nosotros, para así odiarnos más. Pero la introspección no es juzgarse en un sentido negativo. La introspección es analizarse a uno mismo y construirse a partir de ese análisis, no destruirse.

La introspección está ligada al conocimiento de nosotros mismos. Cuanto más nos conocemos, más introspectivos somos y esa misma introspección nos permite conocernos mejor y actuar a nuestro favor. Cuanto más nos veamos a nosotros mismos, mejor podemos ver afuera de nosotros, pues dejamos de ver desde nuestros miedos y vemos desde lo que somos. Para ver con mayor claridad es necesario ver hacia dentro.  

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