sanar

Mucho de nuestro sufrimiento no proviene de las circunstancias, problemas o heridas que nos causan, sino de no haber sanado nuestro pasado, de no habernos curado de nosotros mismos, de vivir con una herida abierta. Mucho de nuestro sufrimiento no proviene de lo que nos sucede, sino de lo que nos sucedió y nunca superamos, proviene de habernos quedado en lo que hemos padecido. El problema no está solo en no haber sanado, sino en no ser conscientes de que no hemos sanado. Andamos por la vida creyendo que ya sanamos, que ya dejamos el pasado y que ya superamos lo vivido, y no somos conscientes de que muchas de nuestras acciones reflejan lo contrario.

A veces no es una herida la que nos hace caer, sino es que ya habíamos caído y la herida solo lo hizo visible, la herida llegó a revelar que no nos habíamos levantado, que nunca lo hicimos. Lo que causa en nosotros todo lo que nos sucede revela lo que hemos hecho de nosotros.

Cuando vives con miedo a que te vuelvan a hacer daño, vives en el pasado. No puedes vivir con miedo a que te vuelvan a hacer daño, debes vivir con más sabiduría después de que te hicieron daño, pero no con miedo, porque el miedo en sí mismo ya te hace daño, pues te impide algo nuevo. Ese miedo te mantiene en lo que te hicieron, defines tu futuro a través de lo que te hicieron y crees que podrían hacértelo de nuevo. Estás viviendo en una herida.

Cuando no perdonas, vives en el pasado. Vives en lo que te hicieron y no en lo que tú eres. Cuando te niegas a perdonar, te niegas a ti mismo la posibilidad de ser libre. Si no has perdonado algo de tu pasado, siempre estarás en él. 

Cuando te aferras a una persona, no lo haces porque la amas, lo haces porque has creado una dependencia hacia ella que te ayuda a tener cierta identidad, una identidad aparente nada más y eso se debe a no poder encontrar dentro de ti tu identidad. Es tu ausencia de ti la que te hace buscarte en otros. 

Cuando los triunfos de otros te hacen sentir inferior, no es que lo seas, es que tienes un concepto erróneo de ti mismo; un concepto que proviene de no mirarte a ti, sino de mirar hacia afuera. Hay algo de ceguera en eso, una ceguera que proviene de una autoestima torcida.

Cuando vives odiando a todo el mundo, solo estás ocultando bajo ese odio, el odio que sientes hacia ti mismo. Hay algo roto en ti que te hace querer romper. Hay algo roto en ti que proyectas en los demás.

Cuando todo te hiere, no es porque todo te esté hiriendo, es que tú estás herido y no te has dado cuenta. Todo te hiere en la medida en que no te has curado de ti mismo. Es tu herida la que encuentra una herida en todo.

Cuando vives culpando a otros por todo lo que te pasa, no haces más que evadir la responsabilidad que tienes de ti mismo. Y si vives culpando a otros por todo lo que te pasa, también vives dando a otros la responsabilidad de hacerte feliz, no estás haciéndote cargo de ti mismo, no estás viviendo tu vida y no vivir tu vida es rechazarte y eso proviene de la forma en que ves tu vida, de lo que temes, de lo que te hace temblar.

Cuando intentas poseer a una persona, eres esclavo de tu miedo a perderla, eres esclavo de tu miedo, no de esa persona. No eres libre de ti mismo. 

Hay muchas situaciones que revelan que no hemos sanado y que pueden ser la causa de nuestro sufrimiento actual y la causa de muchas cosas que nos suceden. A veces pensamos que porque ya no nos duele, hemos sanado, pero que algo no nos duela no significa que ya sanamos. El dolor puede irse y nosotros seguir enfermos y en eso que está enfermo es que tenemos que trabajar. Así mismo, nos puede seguir doliendo y haber sanado. El dolor es independiente a nuestra sanidad. Necesitamos dejar de ver el dolor como evidencia de que estamos enfermos o heridos, y la ausencia de él como evidencia de que nos hemos curado. La vida nos puede doler sin enfermarnos y puede no dolernos mientras estamos enfermos. No se trata de trabajar en nuestro dolor, sino en nuestra sanidad. 

Eso no significa que al sanar uno se vuelve inmune al sufrimiento o a volver a ser herido, claro que se volverá a sufrir. Pero cuanto más nos sanemos, más pronto nos reconstruiremos y nos afectará menos el daño que recibamos. Mientras que, si no sanamos, viviremos siempre en sufrimiento y todo nos afectará.

 

Sana tu corazón,

sana tu mente,

sana tu alma,

sana de tu pasado,

sana de tu futuro,

sana de ti mismo,

sana de los demás,

sana de lo que pasó,

sana de lo que no pasó.

Sana y serás libre.

Sanar es volar.

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